UNA INTRODUCCIÓN NUNCA PUBLICADA DE UN LIBRO CON EL VERBO CARPENTIERIANO Por Alejandro Cánovas Pérez

UNA INTRODUCCIÓN NUNCA PUBLICADA DE UN LIBRO CON EL VERBO CARPENTIERIANO Por Alejandro Cánovas Pérez
A fines del año 2001, cuando llegué a Francia para establecerme, dejé en prensa en Cuba, dos trabajos cuya importancia para mi era extraordinaria. Uno de ellos era mi compilación, adaptación y culminación pedagógica, del libro La cultura en Cuba y en el mundo (conferencias radiales de Alejo Carpentier) que saldría publicado finalmente en el 2003 sin la menor referencia a mi nombre, el otro fue una introducción a El acoso, novela del mismo autor, en edición, ambos en edición por Letras Cubanas y que naturalmente tampoco vio la luz, pues fue retirada.
En lo que respecta a La cultura en Cuba y en el mundo, cuya versión escrita me llevó más de dos años en realizar, más las investigaciones que significaron las adaptaciones de las conferencias, las notas y los índices, me duele la desaparición más absoluta de mi participación mayoritaria e incluso, la notoria ausencia de un reconocimiento hasta de la concepción del libro con fines pedagógicos, que es mía por entero. Esta actitud vergonzosa para con un ausente, que no podía defender ni sus ideas, ni su honesto trabajo, me será muy difícil de perdonar. Agradezco, no obstante, las contribuciones que otras personas hicieron en su momento para que este proyecto fuera una realidad útil. Pues en fin de cuentas, el libro existe, que es lo esencial.
A continuación, pongo a disposición de todo posible lector mis ideas sobre este proyecto tan cultural como sus conferencias, leídas como si fuesen artículos. Quiera el tiempo darme satisfacción y sobre todo, la tranquilidad de espíritu de que he obrado bien.

***

El término cultura viene de una vieja palabra latina ( colo ) vinculada con el acto de sembrar y recoger. Los antiguos tenían razón: la historia del ser humano se parece al crecimiento de una planta: falta de guía, de alimento y agua suficiente, se agosta... en cambio, si encuentra un medio favorable, llega a la adultez, florece y muestra frutos que son de beneficio a otros seres. Llegar a la cultura, ser culto, o quererlo ser, significa recorrer los caminos de la sabiduría, que son los que llevan seguramente al Bien. Pensando las cosas de esta forma, el libro La cultura en Cuba y en el mundo es uno de esos fértiles substratos que proporcionan los medios para que podamos alzarnos en busca de un sol necesario, placentero, pero también, meta incesante de vida.
La cultura en Cuba y en el mundo, de Alejo Carpentier no fue concebido originalmente para leer. Fue un inmenso ciclo de conferencias, palabras lanzadas al aire en el tiempo en Radio Habana Cuba de 1964 a 1966. El periodista cubano Orlando Castellanos, entonces en Radio Habana Cuba, pidió a Carpentier una colaboración que pronto se convirtió en presencia semanal. En esos dos años el verbo carpentieriano quedó grabado por necesidades inmediatas para su posterior programación dentro de la emisora. Pensamos que, desgraciadamente, no todas las intervenciones fueran rescatadas de los archivos y que tal vez, algunas se perdieran para siempre. Actualmente, existen 32 programas equivalentes al mismo número de conferencias.
Los autores de esta versión escrita quisimos salvar en otro formato distinto para el que fueron realidad, los pensamientos de Carpentier, en una etapa riquísima en acontecimientos y análisis sobre ellos, en la que el creador barroco miraba por sobre sí a "la noche del futuro". En este sentido, la tarea de traducir del medio radial, que trabaja con la oralidad, al otro, que utiliza los recursos de la literatura, nos inspiró la idea de facilitar la obra del Maestro. Por una parte creamos índices y algunas notas imprescindibles; por otra, guardamos el recuerdo de la original concepción de cada conferencia, marcando la transmisión de obras musicales, y señalando al final, la fecha y los minutos que dura... con ello intentamos preservar lo que el tiempo y el contexto implacables han querido destruir. Algunas afirmaciones que aparecen en cursiva se deben al énfasis puesto por Carpentier para hacer notar su importancia, ya sea porque resumen o destacan un concepto determinado. Pensamos que, de esta manera, nuestro trabajo colabora en la tarea evidentemente pedagógica a la que se enfrentó con una gran generosidad, siempre, Alejo Carpentier.
Cualquier duda sobre la actualidad de los temas elegidos como conversación con el escucha ausente allá, en el Tiempo, queda disipada, en cuanto nos adentramos por las páginas de La cultura en Cuba y en el mundo. Aquella Tarea, del reino del mundo de acá, está vigente, como lo estuvo en aquella épica de los sesenta del siglo XX, como lo está en los albores, hoy, del XXI y como lo estará en las próximas centurias.
Ver la condición de inédito absoluto del libro significa encontrar un poco sus memorias-nunca-publicadas... lamentablemente. Un hombre, que como Carpentier, tenía tanto que decirnos, no debió escatimarnos sus valiosos recuerdos. Sin embargo, burlando un poco su prohibición, deseamos interpretar este libro como aquello que nunca nos dejó. Memoria... y quien dice, memoria dice "volver a vivir". Por eso agradecemos esa especie de privilegiado "diagnóstico del estado de su época".
Sabemos que toda clasificación resulta incompleta, y puede deformar la realidad de las cosas a pesar de su utilidad. Sin embargo, un balance de las ideas en La cultura en Cuba y en el mundo nos ofrece una característica importante: Carpentier partió de un gran tema que fue la hipóstasis: la literatura ( la creación literaria y novelística ) en América Latina... el resto está dependiendo en su plan de exposición como problemas de identidad: individual, nacional, cultural, artística; como la literatura: grupos literarios, autores, libros, categorías estético-literarias y su propia obra en relación con las demás; como la creación pictórica: cubana, latinoamericana, pintores, períodos del arte; sobre la música: autores, compositores e intérpretes, obras, de Cuba, Latinoamérica y del mundo; como temas históricos y sociales de importancia para la humanidad partiendo de Cuba, el Caribe, las Américas, hacia todos los continentes.
En este mismo sentido, la condición de la última conferencia, parece revelar que Carpentier tenía la intención de tocar todavía con mayor amplitud asuntos relacionados con la creación literaria, lo cual convierte esa intervención del 15 de septiembre de 1966 en una vuelta de espiral o re-envío a la hipóstasis que permite sospechar la existencia de nuevas reflexiones. No sabemos si hubo pérdida de alguna otra grabación, si Carpentier abandonó el proyecto por motivos de fuerza mayor --tal vez, su nombramiento como Ministro-consejero cultural de la Embajada de Cuba en Francia en 1966-- o si el azar, que tantas veces domina la existencia de los hombres, hicieron que el último tema versara sobre un poeta y un movimiento literario latinoamericano, lo cual resulta premonitorio para su propia creación. Casi como por casualidad, Carpentier no volvió a hablar más en la radio, no al menos de esta manera. Y admirativamente, nosotros estamos tentados a decirlo como él, de Vallejo: "[sus] silencios [...] eran prolongados, pero quienes a su lado estuvieron, se sentían vigorizados por esos silencios que conducían siempre a una frase colmada de sentido".

ALEJANDRO CÁNOVAS PÉREZ

# Posté le mardi 24 février 2009 03:03

LA VUELTA AL MUNDO EN 80 AÑOS (1929-2009) Por Alejandro Cánovas Pérez

LA VUELTA AL MUNDO EN 80 AÑOS  (1929-2009) Por Alejandro Cánovas Pérez
El mundo ha cambiado en ochenta años. Pero hace ocho décadas hubo el crack financiero más grande de la historia del capitalismo. Tan duro fue el golpe que de pronto, el presidente de los Estados Unidos de la época, Franklin Delano Roosevelt (1882-1945) inventó los elementos de lo que hoy se conoce como el “capitalismo de estado”.

Según la historia, Roosevelt enfrentó la Crisis del 1929 que fue también llamada la Gran Depresión, para ello puso en práctica un programa de revitalización de la economía estadounidense y de lucha contra el desempleo que se conoció como New Deal, reconfiguró el sistema bancario y el de la Seguridad Social norteamericana, entre otras cosas.

¿Y todo eso fue realmente así?

“Poderoso caballero es Don Dinero...” dice Quevedo el gran poeta español de hace cuatro siglos.

Los expertos comparan sin cesar aquel derrumbe financiero con el que hoy vivimos.

Ochenta años y el sistema bancario mundial conoce una crisis profunda como aquélla. Un economista español llega a decir más o menos que “los inventos de nuevas formas de hacer dinero” han llevado a la terrible conclusión de que el dinero no vale.

Esta es una nueva muestra de cómo no existe nada nuevo bajo el sol. El dinero debe representar valores de intercambio sociales: sobre todo de mercancías, en un mundo donde casi todo es mercancía. Sin embargo, la violenta explosión de las Bolsas, el enriquecimiento de algunos, de la noche a la mañana, sobre la base del mismo valor del dinero (especulación), es un fenómeno que viene preparándose desde la década de los noventas del siglo XX. Recordemos el derrumbe de las Bolsas asiáticas, después de haber vivido un verdadero crecimiento a lo Disney (en tiempo de dibujo animado).

Un caso cuasi fantástico ocurre en Francia, cuando un especialista del Banco La Société Genérale pierde 5000 millones de euros en 2008. Según las declaraciones de los ejecutivos de SG en realidad la persona manejaba 50 000 millones de euros, luego la pérdida es solamente un 10% de esa cifra. Sin querer juzgar las otras aristas del problema, lo cual no me concierne, me pregunto: ¿las cifras astronómicas corresponden con reales valores dentro de la economía francesa y mundial?; y me respondo: no; evidentemente, hay una faceta de “juego” en todo esto.

Con gran asombro, vivimos un momento en que la virtualidad del dinero es tan grande, que su realidad se pierde en los inconmensurables caminos de Internet. Un querido amigo me dice que hay una cantidad de dinero que, según los expertos, no aparece en las cuentas mundiales –sin dudas algún equipo de cerebros ha hecho un estudio profundo del caso. Cabe, pues, preguntarse adónde está. Véase que no hablo de dinero como capital, sino solamente en su calidad de representación de valor, pues sucede que ahora, es posible que el dinero no sea ya equivalente a capital (de acuerdo con el marxismo histórico, el capital = valor, luego si dinero = valor entonces dinero = capital). E independientemente del marxismo económico, hasta ahora la manera de representar los valores o capital se hacía por medio del dinero. Y si ha comenzado a desarrollarse una disociación...

La quiebra de los sistemas sociales comienza por sus bases. Los actuales modelos de existencia social, sobre todo a partir de la consolidación de las funciones omnipresentes del Estado, ocurrida justamente hace 80 años: “capitalismo de estado”, pueden cambiar enormemente.

El contexto planetario de 1929 y posterior, en el que tres doctrinas socio-políticas, dos europeas: el socialismo soviético y el fascismo alemán, más un modelo de democracia moderna en el Norte de América (también expresión socio-política) comenzaban a enfrentarse, ha cambiado. De las tres Utopías sociales, solamente una triunfó: la norteamericana. Y constatamos que se ha convertido en modelo en todo... incluso, para volver a las viejas medidas de salvamento financiero de grandes empresas y bancos –noblesse oblige (capital oblige)- so pena de ver rotas las innumerables columnas que sostienen nuestra sociedad mundial.

Un nuevo capitán dirige la nave estadounidense. Barack Obama se ha convertido en el presidente de un estado hacia el cual están dirigidas todas las miradas. Puede que sea demasiado pedir, pero si hace 80 años Roosevelt revolucionó política y socialmente Norteamérica, quizás puede ser el turno de nuevo para esta nación.

En el siglo XX asistimos a numerosas proposiciones de “sociedad de bienestar”... Algunas se impusieron a costa de terribles guerras y de millones de vidas humanas, otras por reformas que sin ser perfectas, han estado en armonía con ciertas realidades hasta hoy.

En resumen, el mundo ha cambiado pero esencialmente queda igual: nuestro modelo social basado en la búsqueda de la felicidad debe transformarse, para que no sea a costa de la felicidad ajena...

¿Vale?

# Posté le lundi 05 janvier 2009 09:11

ATLÁNTIDA O LA NOSTALGIA DEL MUNDO PERDIDO Por Alejandro Cánovas Pérez

ATLÁNTIDA O LA NOSTALGIA DEL MUNDO PERDIDO Por Alejandro Cánovas Pérez
Tengo un acceso furioso de nostalgia.
En estos últimos días, después de mi mudanza para la calle 35 des Acacias, muy cerca del enorme Arco de Triunfo de los Campos Elíseos, en Paris, me vuelven a acechar traidora pero agradablemente las imágenes de mi infancia y mi adolescencia transcurrida entre 1969 y 1977, en Lawton, un barrio de La Habana, la capital de Cuba.
Todo comenzó simplemente porque recordé que había una noticia en Google sobre un descubrimiento raro: unas construcciones halladas a fines del 2001 a 600 metros en la profundidad del mar que hay al lado del Cabo San Antonio de la Isla de Cuba. La polémica desatada en el mundo sobre si trataba de la Atlántida encontrada finalmente y precisamente en las costas cubanas --eco de lecturas que también hice de niño que hacían asomar gracias a periodistas o científicos el tema de forma regular en la cultura popular planetaria en los sesenta y setenta y que incluso en Cuba, insinuaban tímidamente esa posibilidad.
En el fondo, aunque la moda de la Atlántida vino a ser de actualidad después de finales del siglo XIX, pienso que muchos sabios cubanos o que vivieron y trabajaron en Cuba, sospecharon y manifestaron esa idea de alguna forma cuando descubrieron una flora y una fauna, anterior a la Conquista y colonización española de la Isla (1492-1897), expresada en ausencias y presencias asombrosas de plantas y de animales en el territorio insular y en otros continentes.
De modo que cuando la idea le vino a la investigadora ruso-canadiense Paulina Zelitsky, la autora del descubrimiento, quien cautelosa, afirmó que tal vez pudieran ser construcciones hechas por los antiguos habitantes de Centro-América, negarla hubiera sido, oponerse a una realidad palpable. Pues vi fotos donde había pictogramas sobre esas piedras “de formación geológica” según los escépticos. Creo que la memoria social es muy olvidadiza porque recuerdo alguna vez haber oído hablar de inscripciones en etrusco en ciertas cuevas del norte cubano, a menos que eso fuera una broma montada por vecinos chistosos y en este caso, no creo que fuera la intención. Seiscientos metros de profundidad en el mar impiden bromear, pues el costo es demasiado alto.
El caso es que visto de arriba, los archipiélagos cubanos, de las Bahamas y del Caribe, conforman un arco, que desde la Florida hasta la Guyana parecen haber sido tierras hoy sumergidas que unieron las tres Américas, la del Norte, la del Sur y la Central. Una gran falla que viene desde el Ismo de Nicaragua hasta la Punta extrema oriental cubana sugiere casi la existencia de una fractura de la corteza terrestre en el mar de una forma evidente. Es igualmente posible que el famoso meteorito “jurásico” en Yucatán, más que es necesario señalar que la región es en alto grado sísmica, ambos fenómenos hayan provocado la monstruosa inundación y ocupación por las aguas de lo que antes podía haber sido un valle gigante o simplemente una hondonada-abismo creado a partir del choque meteorítico. Diez mil años atrás una construcción a nivel del valle podría ser súbitamente llevada a ser fondo marino. Y el mar pudo haber después ascendido gradualmente hasta separar lo que hoy conocemos como islas. De todas formas, esto también explicaría una ausencia de población relativa y significativa en la isla cubana en la época del Descubrimiento por España. No solamente las leyendas de los aborígenes sino la arqueología, muestran un movimiento poblacional --¿o re-poblacional?-- hacia las Antillas Mayores venido de Venezuela a través del arco de pequeñas islitas que comunican de mejor forma así el continente suramericano con los archipiélagos caribeños.
De esta forma la Atlántida o los restos de una civilización megalítica, cuyos ejemplos sin explicar existen en Malta, en Inglaterra, en Francia, en España, pudieron haber sido descubiertos en el fondo del mar costero del Cabo de San Antonio, la península más cercana a Yucatán. Recordemos que las más antiguas y grandes construcciones humanas no salieron de la nada; siempre hubo un precedente, un intento que funcionó como aprendizaje.
Un último elemento: estamos convencidos que los elementos de cambio climático, o de la corteza terrestre u otros, solamente actúan en el plazo de cientos de miles de años y de millones, tal vez. El canal del Kara-Koum, que debía hacer floreciente una región desértica, impidió por desvío en el breve plazo de medio siglo la normal afluencia de aguas al Mar Caspio, que es hoy un mar casi seco. Recuerdo que los cambios pueden producirse a escala del tiempo lentamente o como ésta, de una manera rapidísima: recordar también la explosión en Santorín. ¿Por qué no pensar que una catástrofe como ésta, la del meteorito, la del hundimiento de la Atlántida o de una civilización desconocida, pudo haberse producido en el territorio del Caribe y más precisamente que entre Cuba y Yucatán encontraremos las pruebas?.
En mis primeros años de vida, numerosas preguntas, digamos por qué no, culturales, aparecían, entre las familias. Una de ellas es precisamente ésta que recuerdo haber hecho a mi abuelita materna Delia:
¿Cuba es el o un resto de la Atlántida?
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# Posté le jeudi 13 novembre 2008 05:15

LO QUE LA COMPUTACIÓN APORTÓ A LA CONCEPCIÓN DEL PAISAJE HUMANO Por Alejandro Cánovas Pérez

LO QUE LA COMPUTACIÓN APORTÓ A LA CONCEPCIÓN DEL PAISAJE HUMANO  Por Alejandro Cánovas Pérez
Tres revoluciones han venido a transformar el cuerpo humano: a su visión, al sentido de la vista. La primera, la industria química; la segunda, el arte cinematográfico; y la tercera, la más decisiva, la computación, por su enorme importancia sobre la mente humana.
Colores sintéticos invaden el mundo. Los hombres aprenden de nuevo a describirlo como texturas y tonalidades incontables, y al final, la descomposición de colores binarios, fuerzan al ojo a nombrar lo que la naturaleza no había creado para éste. Pero la vista es uno de los sentidos que acompañan la concepción del mundo a través del espacio; la mente, que es su principal generadora en tanto que visión, se transforma igualmente, con otra revolución: la velocidad del ordenador, la realidad virtual, ambas cosas, a la larga influyen en las concepciones del tiempo y del mundo.
La época expresada en lenguaje cibernético, revoluciona el entorno hasta entonces natural, su concepto y su visión, para revolucionar más tarde al propio hombre.
Un elemento nuevo se suma al conocimiento del mundo: se puede simularlo; se puede hacer ficción a partir de una realidad, y algo real de una ficción. El hombre se ha visto forzado a aceptar el poder de su conciencia en la realidad. La Guerra del Golfo del siglo pasado, se hizo con cámaras televisivas guiadas por supercomputadoras. Google Earth, el programa de Internet, nos puede hacer visitar la casa en que vivimos, vista desde el espacio por satélites que pronto filmaran el vuelo de una mosca. La realidad viene más tarde a corroborar la exactitud de su imagen anterior: el poder de la imagen virtual preocupa ya a los filósofos.
Sin embargo, la evolución del hombre desde el punto de vista de su humanidad biológica puede cambiar bajo los efectos del impacto de la robotización: ya está predicho que una visión artificial, una aprehensión modelizada del espacio y la simulación de movimiento, puede generar respuestas falsas y/o atrofia de órganos.
¿Será verdad este peligro ?
No todo el progreso de la humanidad es malo para ella misma: sólo que tales logros tienen sus pro y sus contras. Y en cuanto a ésto último ¿quién niega las posibilidades extraordinarias que se presentan para mejorar la calidad de la vida?.
La computación soluciona problemas a través de la cibernetización de la casa, de las relaciones humanas, del fenómeno Internet. Facilitar estas cosas permite una liberación de energías hacia lo que puede ser lo más productivo y creador en el individuo. Una lavadora que está programada para hacer todos los procesos del lavado, libera pues, ese tiempo para hacer otras cosas. Una visualización de cómo será el edificio que se construye, advertirá de posibles perjuicios o de beneficios en soluciones constructivas. La computadora guía la mano del cirujano en una operación estética, o de urgencia en una zona delicada, o incluso puede guiar el ojo, despojando siempre de elementos imprevistos o indeseables a la imagen natural. El escritor corrige sus defectos y mejora su relación con el arte literario. El pintor encuentra materiales virtuales o inexistentes en la naturaleza, formas inéditas, procedimientos nunca vistos. La industria elabora objetos imposibles de construir por una mano de hombre.
El ordenador como su nombre lo indica, impuso un orden en el más de medio siglo de su existencia. La vida social se hace más inter-rrelacionada probando una tesis contraria a los agoreros de la soledad provocada por la máquina cibernética. La famosa INTERNET ha convertido nuestro planeta en la célebre "aldea global" descrita por Umberto Eco desde la década del setenta de siglo XX. Un suspiro se oye en otro rincón del mundo, e incluso, ese suspiro puede ser ya artificial: perfectamente imitado por una máquina inteligente que le avisa a su dueño de su aburrimiento, en lo que se conoce como Inteligencia artificial.
Pero las máquinas, máquinas son. La perfecta imitación del ser humano podrá ser presentada ante él mismo por un ordenador; sin embargo, es al hombre a quien le toca depositar en la máquina lo que debe ser mejor para él.
El paisaje humano, sus valores espaciales, pesados en el oro del conocimiento, no es sino un entorno que al ser transformado debe preservar la primera ley de humanidad en la naturaleza: no hagas a los demás, lo que no deseas que te hagan a ti mismo.


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# Posté le jeudi 30 octobre 2008 18:44

LA FELICIDAD ES ALGO MUY RELATIVO Por Alejandro Cánovas Pérez

LA FELICIDAD ES ALGO MUY RELATIVO  Por Alejandro Cánovas Pérez
La felicidad es algo muy relativo.

Ser feliz porque hay algo que nos gusta y nos es concedido, mediante dinero, regalo y/o como resultado de nuestras acciones, es francamente, vivir la vida de una manera mejor. Algunos se conforman con esperar la felicidad, otros la buscan y hay a veces otros que combinamos sabiamente la paciencia con el actuar.

Soy feliz --a pesar de tener muchas infelicidades-- porque he vivido entre dos siglos, el XX y el XXI que ha visto el desarrollo de la computación. La computadora o el ordenador (¡gracias al idioma español por su riqueza!) es parte ya de nuestra vida cotidiana y lo será más aún, cuando se integre a otros universos de la actividad humana que no ha alcanzado aún.

Hoy podemos --puedo decir-- que el libro que escribimos es integralmente concebido por nuestras manos. ¡Qué garantía para la sobrevida de un objeto al que hace una década atrás se le pronosticaba su segura muerte!

La imagen de mi novela que presento (ésta como la de la cubierta, y otras en su interior) es solamente una posibilidad digamos todavía “tradicional” de encarar el tratamiento por medio de ilustraciones del libro como nunca antes se había hecho --salvo por algunas excepciones, ejemplo Lewis Carroll y el también famoso poeta inglés, William Blake; mas ninguno por medio de la computadora, ni de fotos de pinturas a manera de dibujos. No digo que existen libros de imágenes bellas. Solamente comento maravillado que el autor ahora puede concebir integralmente su libro y entregarlo entonces al editor. Todo depende de sus intereses y de sus capacidades para “diseñar” su libro. La obra de arte literario, tal como he predicho en algún momento se confundirá o asemejará a sus hermanas, las otras artes, por el trabajo de montaje necesario.

Imaginemos que si un editor en el imperio romano –que no existía como tal, claro— copiaba o reproducía por encargo pagado de un autor, su libro u otro, el proceso pasaba manualmente por los esclavos copistas del “taller”. Cada uno de estos copistas con un grado de instrucción en griego o en latín, pues a veces eran extranjeros (o lo eran tal vez siempre), reproducía el libro encargado. El negocio en la Edad Media europea no cambió mucho, o eran monjes que copiaban los libros para reproducirlos ad maiorem gloriam Dei, o eran gremios, que estaban amparados por un comercio creciente de copias y por tanto, los copistas eran asalariados. El analfabetismo generalizado no pudo impedir la existencia del libro, ni tampoco su alto precio.

Leer fue desde siempre conocimiento. Y el conocimiento es acceso al poder. Leer es sinónimo de poder y de riqueza.

Noscete ipsum. Dice el frontón del Santuario de Delfos, aquél que vaticinaba el futuro hace más de veinticinco siglos, es decir, ejerce un poder sobre ti mismo, antes de ejercerlo sobre los demás.

La humanidad sabía que difundiendo el poder de la lectura, se diseminarían otros poderes, entre ellos los de la libertad, que es conocimiento de causas y de consecuencias, y entonces, decisión.

Soy feliz, pues, porque yo mismo he podido imprimir un primer ejemplar de mi novela La puerta de los sueños y de otro libro de poemas llamado El espejo y los sueños. Todavía, ninguna de las obras ha podido llegar a la imprenta –por diferentes razones, difíciles de explicar aquí-- pero ya son una realidad en papel. Ambas creaciones tienen una apariencia semejante al libro comercial y sin embargo, un toque personal, y no demasiado, para evitar los problemas técnicos de impresión, aflora en ellos.

Soy feliz, porque me acerco al momento de ofrecer a un público, mi obra.

Y por qué no pensar que el libro vuelve al artesanado de las prensas del Renacimiento, gracias al invento chino de los tipos en serie en madera y del papel, y luego, de la invención de la imprenta por Guttenberg. Un arte de concebir el libro proponiéndolo a las diversas editoriales que ya pululan en Internet y que mediante un pago, realizan la impresión y con ella, el sueño de los autores de hoy.

El negocio del libro emprende de nuevo, el camino milenario que parecía terminar hace algunos años.

Soy feliz...

# Posté le lundi 06 octobre 2008 15:12